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Alimentación Saludable

Cómo conservar el kéfir natural de leche con todas sus propiedades

El kéfir es un producto fermentado de aspecto similar al yogur, con un sabor ácido muy particular y textura cremosa. Este alimento cada vez tiene más adeptos por sus múltiples nutrientes y propiedades beneficiosas para la salud.

Es ideal para tratar problemas digestivos, mejorar la salud de nuestros huesos y combatir infecciones bacterianas. Hay numerosas marcas que ya lo comercializan, y puedes encontrarlo tanto en supermercados como en tiendas de nutrición especializada, aunque también lo puedes cultivar en casa. Sí, has leído bien, si consigues los gránulos es decir, las levaduras y bacterias que necesitarás para mezclar con las proteínas, los azúcares y las grasas que dan lugar a esta bebida sólo tendrás que saber mantenerla.

El kéfir, más allá de un alimento

El kéfir es un alimento probiótico con muchos microorganismos que benefician a la flora bacteriana. Este es el motivo por el que es imprescindible consumirlo refrigerado y bien conservado.

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La palabra turca que da origen al nombre, keyif, significa sentirse bien. Se le atribuye un significado espiritual ya que se cree que alarga la vida. Existen dos tipos de kéfir: de agua y de leche. Ambos tienen métodos de conservación distintos, pero parecidos. Hoy haremos hincapié en esta ocasión en la conservación del kéfir de leche.

Para hacer kéfir de leche hay que localizar sus granos, formados por el cultivo de levadura y bacterias lácteas. El aspecto que presenta es blanquecino y su textura rugosa, parecido a la coliflor. En casi cualquier tienda de dietética te lo venden, acércate a la de tu barrio y encárgalo si en ese momento no disponen de él.

Cómo conservarlo con todas las propiedades

El kéfir se puede congelar. Esta es la opción más recomendable si necesitas conservarlo por más de 15 días, pero si lo que quieres es conservarlo durante 4 o 5 días, lo puedes poner en el frigorífico. En este último caso lo que tienes que hacer es ir añadiendo leche en el cacharro.

Si tienes que aguantar el kéfir por más de 8 días, utiliza el método húmedo. Consiste en pasar los nódulos del kéfir por agua y limpiarlos bien. Después de enjuagarlos colócalos en un recipiente con leche, y mantenlos es la nevera. Es conveniente que para que mantengan todas sus propiedades mezcles los nódulos con leche y los tomes tras dejarlos fermentar 2 o 3 días.

Esto es mejor que tomar el que salga a diario. o se estropearán, pero sí que irán perdiendo las propiedades.Para congelar el kéfir cuela la leche, limpia muy bien los granos, que no haya resto de leche, y congélalos, pero antes deja que se sequen muy bien. No es aconsejable guardarlos por más de un año y hay que hacerlo en un recipiente hermético. Una vez que tengas guardados estos nódulos busca otro cacharro más grande, para meter este y ahora sí ponlos es el congelador. La idea es que estén en un ambiente aislado para que el frío no mate los hongos de los granos del kéfir.

Para descongelarlo tendrás que dejarlo a temperatura ambiente, poco a poco y, cuando estén listos, meter los granos en un recipiente con leche para que fermenten lentamente. Ve añadiendo más leche cada día hasta conseguir el volumen deseado.

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