Categorías
Actividades Alternativas y Sostenibles

Caminar a la deriva, un arte para el pensamiento y un acto de rebeldía

La vida moderna casi nos está llevando a olvidarnos de caminar. En las ciudades cada vez los patinetes eléctricos y otros artilugios copan la parte reservada para el peatón. Caminar se está convirtiendo casi en un lujo, sólo aquellos que tienen tiempo pueden gozar de ello. 

Más allá de esta caminata con dirección, rumbo y destino, hay un tipo de camino, ese que se hace a la deriva, dejándonos llevar por nuestra propia intuición. Podríamos decir que caminar nos conecta con el instinto más primitivo y curioso del hombre: la búsqueda de lo desconocido.

👆 Antes de seguir:

Suscríbete a nuestra Newsletter para informarte sobre alimentación, hogar, moda sostenible y bienestar.

Sé parte del cambio. 🌎

Efectos positivos que proporciona caminar sin rumbo

Puede que algunos y algunas de vosotras consideréis que caminar, sin rumbo, por el simple placer de ir a la deriva es actividad poco rentable o una pérdida de tiempo. Nada más lejos de la realidad, nos hace más creativos y nos conecta con nuestra memoria espacial.

Si eres una persona muy metódica, y racional, te convenceremos de las ventajas de caminar a la deriva diciéndote que se ha demostrado, según la ciencia, que una caminata sin rumbo aumenta el funcionamiento cognitivo, nuestro flujo de sangre a los órganos y músculos aumenta, y esto incluye al cerebro, lo que nos proporciona mayor lucidez. Caminar provoca nuevas conexiones cerebrales y estas nuevas conexiones fortalecen el tejido cerebral que suele desgastarse con la edad e incrementa el volumen del hipocampo. Esta es la región del cerebro asociada a la memoria.

Caminar se puede convertir en un acto subversivo. En un entorno en el que todo nos lleva a lo funcional y práctico, caminar a la deriva sería un acto poético, demostrar que no hay prisa para llegar al destino, que puede ser hasta desconocido. Un acto de rebelión contra la rapidez de pensamiento contra el estrés de la vida cotidiana.

Cualquiera que haya caminado sabe que con el paso del tiempo el cerebro se adapta al tiempo natural. Las barreras culturales se diluyen de una manera rítmica. Caminar es una forma de reclamar el mundo que el ser humano puede vibrar en la misma sintonía que la naturaleza.

Caminar a la deriva en la literatura

Ya la sabiduría popular  nos dice que caminar nos ayuda a pensar mejor. Nos destrabar la mente. No hay nada como tomar el aire fresco y andar para que surjan las ideas. Algo así debió ocurrirle a muchos escritores clásicos, que han confesado que las mejores ideas surgieron caminando, e incluso han titulado y dedicado sus obras a este arte de dejarse llevar.

Wanderlust, de Rebeca Solnit, es todo un tratado sobre la caminata, en especial las que se hacen en los jardines.Incluso llega a decir que los jardines se hicieron para contener a los pensativos. 

The Art of Walking, de Henry David Thoreau se considera toda una apología al caminar a la deriva como un acto fundamental del espíritu humano. Incluso llega a decir que los límites impuestos en el territorio atentan contra el impulso de libertad de caminar.

Robert Walser, autor de The Walk, pasó su vida dando grandes caminatas por la nieve. Nos transmite las ganas de disfrutar de la delicia de caminar. Nos describe al caminante como un observador profesional.

En BeLocal Life apostamos por un mejor estilo de vida apoyando el comercio local a través de sus productos y servicios. Encuentra lo que buscas en el mayor ecosistema de negocios sostenibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *